Después de ver una figura sombría por su ventana, Amia llama con temor a la policía. Cuando llega el oficial Sins , el intruso ya no está en ninguna parte.
Él está furioso con la joven por hacerle perder el tiempo, pero el miedo a estar sola y desesperada por hacer las paces con el policía, Amia le agradece de la única manera que sabe.... poniendose la verga en su boca.





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